DÍA 17. A LOS PIES DEL AMADO

El tiempo que el Maestro camino en la tierra despertó seguidores y enemigos. Hubo gente que lo acompañaba las multitudes que se juntaban cuando hacia milagros y también iban detrás de los panes y los peces, otros solo lo seguían y lo escuchaban cuando enseñaba.

También hubieron 12 que decidieron dejar todo, su trabajo, su familia y su vida para vivir en pos de Jesús.

Pero dentro de esos 12 estaba uno que era el discípulo amado. Acaso el maestro amaba mas a Juan que a los otros once?

Dice Juan 13:23 Y uno de sus discípulos, al cual Jesús amaba, estaba recostado en el pecho de Jesús. Juan había desarrollado una relación tan estrecha con Jesús que tenia el privilegio y la confianza suficiente para poner su cabeza en el pecho del maestro. Habían pasado juntos tanto tiempo que se habían hecho mas cercanos que los otros 11. Evidentemente en los ”tiempos libres” Juan prefería quedarse con su Maestro, para compartir tiempo extra con El. Es a este discípulo a quien Jesús le revelaba cosas que a los otros 11 no les decía. (Leer Juan 13:23-27)

También hubo una mujer pudo tener la revelación de quien era Jesús, sin ser uno de los 12.

y estando detrás de él a sus pies, llorando, comenzó a regar con lágrimas sus pies, y los enjugaba con sus cabellos; y besaba sus pies, y los ungía con el perfume. Juan 7:38

Era una mujer pecadora para la sociedad, pero a la mirada de Jesús, era una autentica adoradora. De tal manera que el gran Simón quedo avergonzado delante de ella, por la humildad de su corazón, por el acto de humillarse a los pies de Cristo.

¿Por que ella decidió arrojarse a los pies del Señor, besar sus pies y ungirlos con perfume? Cuanto mas conoces a Dios, cuando conoces lo que es el temor de Dios, su santidad, su Gran amor por nosotros, si has probado su bondad en tu vida, si has experimentado milagros, o los has visto transcurrir delante de tus ojos, tu corazón no puede permanecer como antes. A medida que logras tener tus propias experiencias con el maestro, uno se siente como la mujer pecadora que se postro a sus pies.

He experimentado muchas veces situaciones donde me fue necesario acudir a los pies del maestro. Reconociendo que solo El podía solucionar la circunstancia que me quitaba el gozo. Pero hubo otras ocasiones donde sin mediar ninguna situación difícil, me senté a los pies del maestro y recibí de El todo su amor, sus palabras, experimentando cielos abiertos, sabiendo que con Jesús y el Padre estábamos compartiendo un momento de eternidad juntos.

Te invito a postrarte ahora, a sus pies, a buscar su presencia, a estimar y valorar su presencia mas que cualquier otra cosa. A que pases un tiempo donde no le pidas nada, donde no intercedas por nadie, donde solo puedas encontrar regocijo en su presencia, sentir el abrazo de Jesús y recostar tu cabeza en el pecho del maestro. Y que al igual que esa mujer tu vida sea una ofrenda derramada para alegrar su corazón. A que captures con tu amor la atención del todopoderoso.

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