DÍA 3: ROMPIENDO CON EL RECHAZO


El sentimiento de rechazo que anidan muchas personas desde su niñez abre puertas para que el enemigo gane ventaja y genera influencia en las personas. ¡Hoy es el día para romper con esas emociones! Cuando experimentamos rechazo y no perdonamos a quien nos ha causado daño, en el pasado o en el presente, abrimos puertas para la contaminación espiritual.

Y al que vosotros perdonáis, yo también; porque también yo lo que he perdonado, si algo he perdonado, por vosotros lo he hecho en presencia de Cristo, para que Satanás no gane ventaja alguna sobre nosotros; pues no ignoramos sus maquinaciones. 2 Corintios 2: 10-11

El enemigo se aprovecha de esa situación y comienza a sembrar ideas de que jamás podemos salir adelante, que somos unos fracasados y que fuimos concebidos para que todo—absolutamente todo—nos vaya mal. Toma ventaja de las circunstancias para sembrar odio, rencor, resentimiento e ira, entre otras emociones negativas, en el corazón de la persona que experimenta esta situación.

El AMOR rompe con el RECHAZO

Cuando recibimos amor, quedamos habilitados para amar. El rechazo, por su parte, es la negación del amor. Y su ausencia, lleva a generar condiciones propicias para odiar, albergar resentimiento y procurar el mal de las personas alrededor. El amor, por tanto, es indispensable para un mundo interior sano.

El primero en manifestarnos su amor, fue Dios (cf. Juan 3.16). El apóstol Juan lo expresó magistralmente cuando escribió a los creyentes del primer siglo y a nosotros hoy: “Y nosotros hemos conocido y creído el amor que Dios tiene para con nosotros. Dios es amor; y el que vive en amor, vive en Dios, y Dios en él. En amor no hay temor; más el perfecto amor echa fuera el temor: porque el temor tiene pena. De donde el que teme, no está perfecto en el amor. Nosotros le amamos á él, porque él nos amó primero.” 1 Juan 4:16, 18, 19.

Es tiempo de sanar nuestro mundo interior

"Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón, porque de él mana la vida" Pr 4:23

Te invito hacer esta oración:

Amado Padre hoy perdono a todo el que me ofendió e hirió. Rompo con todo espíritu de rechazo que me ha cautivado por tanto tiempo y hoy decide abrazar tu amor y amar incondicionalmente. ¡En Cristo Jesús… Amen!

¡Declaramos que desde hoy comienzas a vivir una vida plena en Jesús!

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